1 min de lecturaconcert, réglages
Fotografiar un concierto sin flash
Tres temas, una luz que cambia cada segundo y ningún derecho al error: estos son los ajustes que realmente me sirven en el foso.

En fotografía de concierto, la dificultad no es la oscuridad: es la variación. Un foco ámbar pasa a azul profundo en medio segundo, y la exposición rara vez lo sigue.
El trípode de los ajustes
- Prioridad a la velocidad, 1/250 s como mínimo. Por debajo, el gesto del guitarrista se convierte en una papilla.
- Diafragma abierto, f/2.8 o f/1.8 según el objetivo. La escasa profundidad de campo separa al sujeto de un fondo de cables y monitores.
- ISO automático limitado a 12800. El ruido se trata; la trepidación, no.
Medir donde importa
La medición evaluativa se deja engañar por los fondos negros y sobreexpone sistemáticamente los rostros. Trabajo con medición puntual, ajustada al cantante, con una corrección de -2/3 EV.
Más vale una imagen subexpuesta un diafragma que un rostro quemado: las altas luces quemadas no se recuperan nunca.
Los tres primeros temas
Es casi siempre el tiempo concedido a los fotógrafos. Hay que llegar, pues, con un plan: una focal angular para el contexto, una larga para los retratos y, sobre todo, una idea de dónde colocarse antes de que el foso se llene.
